Publicado:
14 de abril de 2023 13:21 GMT
Ha permanecido sin reloj y sin contacto con el exterior a una profundidad de 70 metros.
La atleta española Beatriz Flamini ha culminado su hazaña de vencer a la récord mundial de permanecer bajo tierra en condiciones extremas. Este viernes salió de una cueva en la provincia española de Granada donde permaneció aislada del mundo durante 500 días a una profundidad de 70 metros.
“Para mí sigue siendo el 21 de diciembre de 2021”, han sido algunas de sus primeras palabras al dirigirse a los medios de comunicación tras su marcha al extranjero, recordando el primer día en el que comenzó su reto.
Durante este tiempo, no ha recibido información del exterior. Ella ha brindado información a su equipo para que pudiera atender sus necesidades y monitorear su estado de salud. Sin embargo, Flamini se ha mantenido ignorante de lo ocurrido en este año y medio, sin conocer el futuro de la pandemia del coronavirus ni el inicio del conflicto en Ucrania.
A la salida de la cueva, sobre las 9 de la mañana, multitud de amigos y familiares, así como prensa y colaboradores de su proyecto, la esperaban para darle la bienvenida. Flamini sólo pidió un poco de tiempo antes de la rueda de prensa para tomar una ducha. “Hace año y medio que no toco el agua”explicó entre sonrisas.
La propia escaladora fue consciente anoche de que hoy era el día de su salida, cuando se cumplieron los 500 días de aislamiento y parte de su equipo bajó a avisarle. Hasta entonces, ella permaneció sin reloj ni ningún otro artilugio que le permitiera medir el paso del tiempo.
Ella misma ha dicho que intentó llevar la cuenta del tiempo de alguna forma, algo que acabó abandonando al día 65 de su cómputo que, según ha explicado, no tiene por qué corresponder al tiempo real. A partir de entonces, perdió la percepción del tiempo.
Estudio de los efectos del aislamiento extremo
Esta experiencia es parte de proyecto de la cueva del tiempoque comenzó hace dos años, cuando Flamini contactó a la productora Dokumalia para desafiarla a permanecer sola y sin contacto con el exterior durante 500 días en una cueva.
El objetivo es participar en un proyecto para evaluar el impacto mental y físico de condiciones extremas en cuerpo y mente. Así, durante los 500 días Flamini ha registrado su vida cotidiana, que ha sido seguida por las Universidades de Granada y Almería, con el fin de estudiar la percepción del tiempo en condiciones de aislamiento social y desorientación temporal extrema, así como los cambios neuropsicológicos en las condiciones enfrentadas, que incluyen la falta de luz natural.
El reto fue elaborado por un grupo de trabajo multidisciplinar, formado por psicólogos, investigadores, preparadores físicos y espeleólogos. Ellos, además de organizar la logística, se han encargado de asistir a la montañera con los problemas que ha atravesado, como por ejemplo cambios de humor, alucinaciones, momentos de falta de memoria y concentración o momentos de terror.
El equipo de espeleólogos, que había sido el encargado de adecuar la cueva escogida, elaboró un plan de emergencia ante cualquier contingencia y se han encargado de controlar su estado de salud y seguridad.
Intercambio sin contacto de notas y videos por comida y agua
Además, sus miembros también se han encargado de recoger los tarjetas de video y notas que el escalador dejaba en un punto concreto y que se enviaban principalmente a psicólogos investigadores. También fueron ellos quienes le abastecieron de agua y alimentos, los cuales fueron depositados en un punto intermedio donde no es posible mantener la comunicación ni cruzarse de caminos.
Una tonelada y media de material y alimentos, 1.000 litros de agua y 60 libros son algunas de las cifras de esta experiencia. Comer, beber y leer era prueba de la presencia de gente del otro lado, mientras la oscuridad, el silencio y el aislamiento continuaban.
Durante este año y medio, Flamini se dedicó a leer, escribir, pensar, dibujar, tejer y “ser”, según relató en la rueda de prensa. También afirmó que lo disfrutaba porque estaba cumpliendo su sueño y que aún no quería irse.
- Beatriz Flamini, madrileña de 50 años, es espeleólogo, alpinista y escalador. Además, es técnica superior deportiva, profesora de guías de baja y media montaña y tiene formación en prevención de riesgos laborales en altura, espacios confinados y trabajos verticales.
- En su haber tiene otras hazañas como haber pasado un tiempo sola en autosuficiencia de alta montaña o recorrer, también sola, Mongolia de oeste a este a través de las montañas de Altai, con picos de hasta 3.000 metros.
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