Moldavia sigue en el ojo de la tormenta, azotada por la creciente tensión entre el gobierno prooccidental y la oposición prorrusa. Esa tensión se ha vuelto a reflejar este domingo en las calles de Chisinau, la capital, donde miles de personas se han manifestado contra el alto coste de la vida y la galopante inflación.
La protesta fue organizada por el Movimiento por el Pueblo, un grupo de nueva creación con el apoyo de la Partido de oposición Shor, amigo de Rusia.
Algunos manifestantes pidieron la renuncia de la presidenta Maia Sandu.
El Gobierno moldavo ha pedido al Tribunal Constitucional que declare ilegal al partido Shor, que promueve protestas antigubernamentales desde el pasado otoño, alegando que la la movilización se financia con dinero ruso.
“Somos del pueblo, no tenemos trabajo, no tenemos (nada), ¿cómo podemos vivir así?”.dijo una mujer que participaba en la protesta.
“(Estamos aquí) por las pensiones. Dijeron que iban a aumentar las pensiones”agrega otra señora mayor.
La presidenta Maia Sandu dijo que Moscú ha orquestado un complot para derrocar a su gobierno.
La semana pasada, el presidente Maia Sandu aseguró que Moscú ha organizado un complot para derrocar a su gobierno y detener su acercamiento a la Unión Europea. Rusia lo negó.
Una grave crisis energética se apoderó de esta ex república soviética el otoño pasado después de que Rusia recortó su suministro de gas natural.
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