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Un nuevo decreto en México busca relajar las medidas sobre el maíz transgénico: ¿qué cambios hay?

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El país pretende aliviar las tensiones generadas con EE. UU. desde la emisión de una política en diciembre de 2020 que restringía el uso de estos productos.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, emitió un nuevo decreto que modifica los lineamientos de una disposición publicada hace poco más de dos años contra la maíz transgénico y el herbicida glifosatolo que despertó tensiones con EE.UU.

La nueva directiva fue publicada la tarde de este lunes en el Diario Oficial de la Federación (DOF), horas antes de que venciera el plazo fijado para que México entregue a Washington una justificación científica del veto, que según la Casa Blanca viola el T-MEC, el tratado de libre comercio entre los dos países y Canadá.

El contenido del primer decreto generó dudas en la industria mexicana, así como críticas en EE.UU., que considera que la medida carece de argumentos sólidos y limita las importaciones de sus productores, además de que -a su juicio- podría aumentar el precio del maíz en el corto y mediano plazo.

¿Qué dice la primera versión del decreto?

El primer fallo, publicado el 31 de enero de 2020, indicó que se revocarían y no se darían más autorizaciones para la liberación de semillas de maíz transgénico al medio ambiente, así como permisos para el uso de grano transgénico “en el alimentación de las mexicanas y los mexicanos”, hasta su sustitución total el 31 de enero de 2024.

La medida dio igual plazo para restringir el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de agroquímicos que contengan glifosato como ingrediente activo y prohibió a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal hacer cualquier uso de la misma, “en el marco de programas públicos o de cualquier otra actividad gubernamental”.

También se instruyó a las Secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para que promuevan e implementen”alternativas sustentables y culturalmente apropiadas” al uso de glifosato; así como al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para coordinar, promover, articular y apoyar la investigación científica, los desarrollos tecnológicos y las innovaciones “que le permitan sustentar y proponer alternativas” a ese químico.

¿Qué cambia con los cambios introducidos?

La nueva política especifica que está prohibida la adquisición, uso, distribución, promoción e importación de maíz transgénico, pero detalla que la restricción aplica únicamente al producto destinado a alimentación animal y uso industrial para la alimentación humanaentendiendo estos últimos como los granos utilizados en proceso de nixtamalización o elaboración de harinaque es lo que se hace en el sector conocido como masa y tortilla”.

La restricción “no afecta en modo alguno el comercio”, dijo el Ministerio de Economía a través de un comunicado emitido este lunes, explicando que México es más que autosuficiente en la producción de maíz blanco libre de modificaciones genéticas, grano utilizado en la elaboración de masas y tortillas.

De acuerdo con su versión anterior, el Gobierno mantiene el auto que revoca las licencias para la liberación de semillas y el uso de maíz transgénico en los dos preceptos mencionados, aunque indica que una vez que se logre la sustitución, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) puede seguir otorgando permisosde acuerdo con las políticas de autosuficiencia alimentaria del país y los principios, estándares y recomendaciones científicas internacionales y locales.

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En cuanto al glifosato, la medida mantiene los términos previamente introducidos, sin embargo, por primera vez instruye a la autoridad a no emitir más autorizaciones y permisos para su uso, medida que antes solo contemplaba para el maíz.

El decreto también amplía el plazo para cumplir con la orden sobre el glifosato hasta el 31 de marzo de 2024, a partir del cual la Administración Pública podrá imponer sanciones. Cabe señalar que no se mencionan modificaciones a la fecha de vigencia en el caso del maíz transgénico.

La política conserva las responsabilidades antes conferidas a Sagarpa, Semarnat y Conacyt, aunque le confiere a la Cofepris la tarea de realizar estudios científicos sobre el consumo de maíz transgénico y sus posibles daños a la salud, en un claro guiño para responder a las preocupaciones estadounidenses.

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