La brutal ofensiva militar de Israel contra Gaza está poniendo a Egipto en una posición cada vez más delicada. Desde el 7 de octubre, cuando Hamás lanzó el ataque contra Israel, El Cairo ha tenido que gestionar el envío de ayuda humanitaria a la Franja, la evacuación de extranjeros y la mediación con Qatar para la liberación de rehenes. Al mismo tiempo, debe hacer frente a las protestas internas y la ira popular extendidas por todo su territorio en medio de una crisis económica.
Desde el principio, El Cairo ha expresado que cualquier resolución a la crisis que tenga como objetivo garantizar la paz y la estabilidad a largo plazo en la región debe construirse sobre la base de la solución de dos Estados y el fin de los actos unilaterales de Israel. Pero a corto plazo, la posición de las autoridades egipcias ante el vertiginoso deterioro de la situación en su patio trasero está determinada por sus consideraciones de seguridad nacional, su deseo de seguir siendo un actor influyente en la zona, especialmente a los ojos de Estados Unidos y sus temores de que la solidaridad interna con Palestina se vuelva en su contra.
Uno de los escenarios que más alarma genera en El Cairo es el desplazamiento forzado de palestinos desde Gaza hacia la península del Sinaí por parte de Israel, cuyas autoridades han planteado la opción públicamente y a través de canales diplomáticos desde el inicio de la ofensiva militar. En la franja. Inicialmente se observaron temores sobre esta propuesta…

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