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Con el consumo estancado, crece el uso de la tarjeta de crédito para llenar el changuito

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El consumo en Argentina sigue mostrando una marcada heterogeneidad. Por un lado, se evidencia un incremento en la adquisición de vehículos y motocicletas, gracias al acceso al crédito, así como un aumento en los viajes al extranjero. Sin embargo, la demanda de productos básicos como alimentos y artículos para el hogar sigue deprimida y sin signos claros de recuperación.

Según un informe reciente de la UBA, cada vez más familias recurren a la tarjeta de crédito para financiar sus gastos diarios. Se destaca que casi la mitad de las compras en supermercados se realizan a través de esta modalidad. El uso de tarjetas de crédito en supermercados ha aumentado del 39% al 46% durante la gestión de Javier Milei, mientras que el uso de tarjetas de débito ha disminuido del 34% al 27%.

Este fenómeno sugiere que un número creciente de hogares está recurriendo al endeudamiento para cubrir sus necesidades básicas mensuales. En un contexto donde las ventas en supermercados aún se encuentran un 30% por debajo de los niveles de diciembre de 2023, la situación económica de las familias se ve comprometida.

El uso de tarjetas de crédito ha superado a las de débito en el segundo trimestre del año, representando el 63,2% del total del volumen operado. Sin embargo, este aumento ha venido acompañado de un incremento en la morosidad en los pagos, alcanzando el 4,2% del total en mayo.

Detrás de esta tendencia, se encuentran promociones agresivas de las cadenas de supermercados y emisoras de tarjetas, así como la falta de liquidez para compras urgentes. Expertos como Florencia Iragui sugieren que el atractivo de las promociones bancarias y la necesidad de financiamiento para adquirir bienes básicos impulsan el uso de la tarjeta de crédito.

En definitiva, la disminución del poder adquisitivo de los salarios y la necesidad de crédito para subsistir son factores clave detrás de la creciente dependencia de la tarjeta de crédito en las compras cotidianas. Aunque se observan momentos de repunte en el consumo, como durante el Hot Sale, la realidad económica de las familias argentinas sigue siendo desafiante.