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Agricultura Regenerativa En Argentina: Desafíos 2023

Agricultura Regenerativa En Argentina: Desafíos 2023

Vinos orgánicos, biodinámicos, naturales… ¿Cuál es el concepto detrás de todas estas palabras que aparecen cada vez más en las etiquetas de los vinos argentinos? En líneas generales se trata de respetar la naturaleza y cuidar que los suelos se mantengan vivos para que las nuevas generaciones puedan seguir elaborando vino.

¿De qué se trata la agricultura regenerativa en Argentina? Este movimiento es elegido por cada vez más bodegas argentinas que dejan atrás la agricultura extractivista porque desgasta y vacía el suelo de nutrientes y pone fecha de caducidad a su capacidad productiva.

“Cuando hablamos de agricultura regenerativa en Argentina y en general nos referimos a producir alimentos o productos de origen agropecuario con prácticas que garanticen no solo la conservación, sino que mejoren o regeneren el suelo y el ecosistema agropecuario, a diferencia de la agricultura tradicional que, sin la suma de insumos externos tiende a degradar el suelo”, define Martín Rabines, de Argencert, la empresa que certifica estas prácticas sustentables en el país.

Cortesía de Domaine Bouquet

Agricultura regenerativa en Argentina: filosofía + técnicas

Detrás de la agricultura regenerativa en Argentina hay una perspectiva ética que replantea la conexión con el medio ambiente. Diferentes referentes comparten su punto de vista:
“Más allá de proponer distintas técnicas para trabajar en armonía con la Tierra, la agricultura regenerativa es también una filosofía de vida que pone en el horizonte el desafío y la pasión por sanar nuestra relación con la naturaleza”, dice Andrés Raimondo, de la bodega mendocina. Siesta en el Tahuan.

“El objetivo es regenerar nuestro ser interior para poder acompañar los procesos de regeneración del suelo, para que esto se traduzca en un aumento de la biodiversidad y fertilidad de la Tierra, en resiliencia socioambiental para mejorar responsablemente los ciclos del agua y fortalecer la sanidad y vitalidad agrícola ”, enumera Raimondo.

“De lo que se trata es de no afectar a las generaciones futuras. Hoy estamos disfrutando de buenos vinos y si seguimos destruyendo el suelo, las próximas generaciones no tendrán la oportunidad de beber los vinos de calidad que estamos bebiendo hoy”, añade.

Esta visión se materializa en prácticas que contrastan visiblemente con la agricultura tradicional. “Cuando se habla de manejo convencional se refiere a lo que se empezó a hacer después del auge de la Revolución Industrial y que se basaba en el uso intensivo de agroquímicos (pesticidas y herbicidas) y la labranza continua del suelo”, dice Rosario Toso. , de Cheval des Andes (Joint Venture entre Terrazas de los Andes y la bodega francesa Cheval Blanc).

Cortesía Domaine Bousquet.

Un suelo vivo, un sistema equilibrado

Es Rosario Toso quien responde cuáles son los pilares de la agricultura regenerativa en Argentina: “Podríamos decir que son tres: el primero es detener la labranza continua del suelo y cubrirlo con cubiertas vegetales o verdes. El segundo es el uso de árboles como herramientas de producción (agroforestería); y el tercer punto es dejar el monocultivo (una viña) y tratar de devolver la diversidad al paisaje a través del policultivo”.

En la finca Cheval des Andes, en Las Compuertas, por ejemplo, una de las actuaciones ha sido plantar más de 1.000 árboles dentro de las parcelas que componen el viñedo: desde melocotoneros y cerezos hasta ciruelos, pistachos y almendros, entre otros. .

“Es entonces cuando surge el concepto de micorrizas: que las raíces de estos árboles junto con las raíces de los setos y las de las vides empiezan a comunicarse a través de una red de ese ecosistema de raíces en el que participan unos hongos muy importantes, porque generan una simbiosis positiva que ayuda a la comunicación del agua y diferentes nutrientes y colabora con el ciclo natural de fertilidad de los suelos”, explica Toso.

Todas estas prácticas persiguen un único objetivo: devolver la vida al suelo a través de la interacción entre los diferentes seres vivos (microorganismos, insectos, animales, plantas) que habitan en el viñedo. Recuperar una fertilidad natural, anterior e independiente de la actividad humana, pero que -en este punto de inflexión de la historia de la agricultura en el que nos encontramos- requiere de la intervención humana para borrar su propia huella.

Suena a paradoja, es verdad. Pero los resultados están a la vista para quienes lleven a cabo este “movimiento”.

Cortesía Domaine Bousquet.

De prácticas y resultados

Domaine Bousquet, en Mendoza, es la primera viña argentina en obtener la certificación ROC -y una de las cuatro viñas a nivel mundial en obtenerla hasta la fecha-. Es una certificación otorgada por Regenerative Organic Alliance (ROA), con sede en California, Estados Unidos, cuyo lema es “Cultiva como si el mundo dependiera de ello”.

Franco Bastías, ingeniero agrónomo de Domaine Bousquet, aporta: “La agricultura regenerativa ha tomado mucha fuerza en los últimos tiempos a la hora de combatir los efectos del cambio climático. Lo que intentamos es regenerar el medio ambiente y que nuestra actividad no disminuya ni perjudique la biodiversidad, la materia orgánica, la riqueza ambiental natural de los ecosistemas. Es un proceso, pero lo que vemos es que el sistema empieza a entrar en un equilibrio y empiezan a aparecer los resultados”.

“No hemos descubierto nada nuevo ni innovador, sino que apostamos por la visión de volver a las prácticas ancestrales pensando en el futuro para preservar nuestro terroir para las futuras generaciones”, concluye Toso.

Los invitamos a seguir leyendo sobre este tema: https://blog.winesofargentina.com/es/destacadas/franco-bastias/



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