Laura Alonso, madre de una niña de dos años, se sorprendió al ver líquido en el brazo de su hija después de llevarla a vacunarse contra la varicela en octubre. Fue en el ambulatorio de Santurtzi, un municipio del País Vasco, en el norte de España.Tampoco le pareció normal la rapidez con que la enfermera administró la dosis. “Era imposible dar vacunas a esa velocidad, no había tiempo para insertar la dosis”, dijo a Euronews…
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