La semana pasada, la ciudad de Nueva York experimentó una ola de calor inusualmente intensa, con temperaturas que alcanzaron los 38 grados Celsius. Como resultado, se registraron numerosos casos de golpes de calor y deshidratación en toda la ciudad. Las autoridades advirtieron a los residentes que se mantuvieran hidratados, evitaran la exposición al sol durante las horas pico y buscaran refugio en lugares con aire acondicionado. Además, se establecieron centros de enfriamiento en toda la…
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