Eran las 14:55 horas cuando Molina anotó el penal tan deseado por todos los argentinos que nos convirtió en campeones del mundo. De inmediato, Miles de neuquinos salieron a las calles vestidos de celeste y blanco para festejar con sus familiares y amigos. Una vez más, el emblemático monumento a San Martín, frente a la sede municipal, se llenó de gente. Las calles estaban cerradas y era imposible llegar al centro de la ciudad en…
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