Actualidad

Al menos a 10 víctimas de la represión en Perú les dispararon a matar, según expertos forenses

Pinterest LinkedIn Tumblr

Al menos 10 de las víctimas mortales de la represión de la fuerza pública durante las manifestaciones en Perú contra el Gobierno de Dina Boluarte fallecieron por impactos de bala en puntos vitales, lo que demuestra que los uniformados dispararon con ánimo de matar, según determina un análisis realizado por peritos forenses.

Así lo explicó la antropóloga forense Carmen Rosa Cardoza, fundadora del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF), al diario local La República, luego de revisar los registros fiscales con protocolos de necropsia de las personas fallecidas en el departamento de Ayacucho en diciembre pasado.

Cardoza explicó que de los 10 cuerpos analizados, seis tienen heridas de bala en el tórax, tres en el abdomen y uno en la cabezazonas consideradas letales.

Fiscalía de Perú prevé iniciar investigación preliminar contra Boluarte por presuntos delitos de genocidio

Una de las víctimas es Edgar Prado Arango, de 51 años, quien murió a causa de un “trauma toracoabdominal abierto” causado por un proyectil de un arma de fuego. El hombre fue baleado por soldados que perseguían a los manifestantes, cuando intentaba ayudar a otras personas heridas por los disparos.

Otro caso es el de Raúl García Gallo, de 35 años, asesinado por dos impactos de bala que le provocaron un “trauma abdominal abierto” y una “perforación arterial femoral derecha”. Las mismas heridas fueron encontradas en los cuerpos de Luis Miguel Urbano Sacsar, de 22 años; Leonardo Hancco Chaca, de 32 años; Josué Sanudo Quispe, 31 años; y Jhonathan Alarcón Galindo, de 19 años. Todos presentaron impactos de bala fatales en áreas como el abdomen y el tórax.

La otra víctima es José Luis Aguilar Yucra, de 20 años, quien murió de un tiro en la cabeza. Según el informe de la fiscalía, murió por un proyectil que le provocó un “trauma craneoencefálico” con fractura de la bóveda y base del cráneo y laceración del cerebro. Aguilar fue asesinado cuando regresaba a su casa después de salir del trabajo, y recibió un disparo mientras compraba en un restaurante cerca de las protestas.

Mismo patrón e intencionalidad

Por su parte, el también fundador de la EPAF, el antropólogo José Pablo Baraybar, dijo al mismo medio que los análisis de necropsia de las 10 víctimas de Ayacucho muestran que existe el mismo patrón criminal y, por tanto, una clara intención de los uniformados al utilizar armas de fuego.

“Se usa apuntando a un objetivo; por lo tanto, las lesiones encontradas son el resultado esperado de quien opere el arma. Asimismo, si la distribución de las lesiones fuera la misma, nos encontraríamos ante un patrón y por ende la intencionalidad de quien maneja el arma”, dijo Baraybar.

El experto comentó que existen patrones en el uso de armas de fuego que diferencian el Crímenes contra la humanidad, con lesiones en la cabeza, cuello, tórax y abdomen; mientras que la mayoría de las lesiones por arma de fuego que ocurren en los conflictos armados se encuentran en las extremidades.

Los muertos analizados en Ayacucho mostró heridas abiertas por disparos que comprometió múltiples órganos, lo que demuestra que las heridas fueron causadas por municiones de alta velocidad, agregó Cardoza.

El especialista recordó que en las grabaciones donde se observa a soldados del Ejército peruano disparando contra los manifestantes, se ve que usan armas largas con proyectiles que alcanzan velocidades de más de 700 metros por segundo.

Por su parte, la abogada de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Gloria Cano, también coincide en que los asesinatos en Ayacucho revelan que la intención de los uniformados es disparar en zonas vitalesalgo que incluso es evidente en los supervivientes.

“El Ejército está hecho para la guerra”

El jurista comentó que el patrón de lesiones en abdomen, tórax y cabeza está claro en los registros, por lo que los militares no pueden alegar que dispararon a zonas no vitales. Además, dijo, en una protesta las autoridades deben mandar a la Policía a hacer uso de la fuerza proporcional, pero en Ayacucho intervino el Ejércitoque no está facultado para controlar aglomeraciones.

“Los militares reciben cursos y practican tiro con la figura de un humanoide. Se les enseña a disparar a zonas vitales: el pecho y la cabeza. Esto sucede porque el ejercito esta hecho para la guerra. Por eso, dispararon a matar, teniendo en cuenta que iban a lesionar partes del cuerpo que podían llevar a la muerte”, dijo Cano.

El abogado recordó que previo a los hechos de Ayacucho, también hubo casos de víctimas con disparos en áreas vitales, como sucedió en Andahuaylas, departamento de Apurímac, donde fueron encontrados muertos con disparos en la cabeza, tórax y cuello.

Desbloqueo de rutas, elecciones y "despolarización": Los dardos de Boluarte para frenar las protestas

“Deberían haber tomado todas las precauciones para que no pasara en Ayacucho”, dijo Cano. Quién comandaba las fuerzas armadas, o no alertaron sobre no disparar a matar u ordenó “eliminar al enemigo” para evitar tomar las instalaciones “a sangre y muerte”, agregó.

Cano también comentó que cuando llegue el momento de señalar a los responsables de estos crímenes, la mayor rla responsabilidad debe recaer en quienes dirigieron las tropas y los que autorizaron la salida de los militares.

“Me refiero a Dina Boluarte (presidenta), al primer ministro (Alberto Otárola) y al ministro de Defensa (Jorge Chávez), jefe de la región o zona de seguridad a la que pertenece Huamanga. Todos ellos deben ser investigados en la carpeta fiscal. ”, agregó el abogado.



Leer la nota Completa > Al menos a 10 víctimas de la represión en Perú les dispararon a matar, según expertos forenses