Argentina

Análisis | Ese recuerdo infame y verde que regresó de Qatar

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Trae al principito y ven a buscarnos. La cara de cera; un último mechón, teñido y retorcido; el clarín de su voz aguda llamando al combate: el gobernador de Santiago, Gerardo Zamora, pidió que lo arrestaran –si fuera necesario– por defender el federalismo.

Mientras se inflamaba a los pies de Alberto Fernández, los pobres de su feudo y de todo el país se enteraban de las últimas noticias de la guerra contra la inflación: el dólar regresaba de Qatar, pisaba el puerto y con un fuerte golpe se devaluaba. otro en lugar de de facto el precio de hambre del peso.

Nuevo récord para el verde, más desgracia para el país. El gobierno responsable del nuevo saqueo de bolsillos humildes es el mismo que mueve las venas del beligerante Zamora. Motivo de satisfacción para capataces de su talla: con el salto del dólar habrá más pobres baratos en el mercado electoral.

Nadie se molestará en detener a Zamora. Tampoco es que se haya ofrecido a pelear. Más bien, sugirió que, después de la siesta, alguien acojonado fuera a buscarlo. Pero su bravata es una descripción completa de la distancia entre lo que sucede en la realidad y lo que el gobierno nacional percibe que sufren los ciudadanos.

Encuestas maníacas, los políticos recibieron noticias de tres consultorías el lunes. Fueron, como es habitual, directamente a la hoja del reportaje que les interesa: la que detalla la lista de imágenes. El diferencial entre positivo y negativo, lo más parecido a un…

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