La Emblematic Lechery Company Santa Fe, Verónica Lechy, se encuentra en una grave crisis financiera que pone en riesgo más de 700 empleos en sus plantas ubicadas en Lehmann, Totoras, Suardi y Classon, así como en sus centros de distribución en varias provincias. La situación ha llevado a protestas y a la intervención de Atilra debido a salarios no remunerados, cheques rechazados y la falta de contribuciones al Seguro Social.
Desde el inicio del año 2025, Dairy Verónica ha acumulado 594 cheques rechazados por un total de $2,135 millones entre febrero y junio. Los trabajadores, que solo han recibido el 54% de sus salarios de abril, han iniciado una retención de tareas en las plantas, que actualmente operan al 30% de su capacidad, produciendo 200,000 litros diarios en comparación con los 600,000 habituales. La situación se ha descrito como “desesperada” por el delegado de los trabajadores, Rodolfo Rodríguez, quien ha resaltado la falta de cobertura de salud para las familias y el impacto en los tratamientos médicos.
La compañía, con una larga historia desde su fundación en 1923, ya había enfrentado una crisis preventiva en 2019 debido a la baja producción. La crisis actual se ve agravada por la caída del consumo, la inflación proyectada en un 71% para 2025 según IDESA, y el aumento de los costos. Atilra ha proporcionado créditos de emergencia, y los trabajadores han presentado una denuncia penal por irregularidades financieras en el Tribunal Federal de Rafaela. A pesar de las reuniones con el legislador Joaquín Blanco, no se han encontrado soluciones concretas.
Esta situación no es única en el sector lácteo, con empresas como Sancor o Ilalay enfrentando desafíos similares. Sin un plan claro por parte de la empresa o una intervención efectiva por parte del Ministerio de Trabajo, el riesgo de colapso es alto. Se menciona la posibilidad de adoptar modelos como la generación distribuida, exitosos en Córdoba, para reducir costos en el futuro, pero la prioridad actual es resolver la crisis financiera y laboral.
La crisis en Verónica representa una amenaza para 700 familias y la continuidad de una empresa centenaria. La coordinación entre la empresa, el sindicato y las autoridades será fundamental para evitar la pérdida de empleos. Aunque soluciones como la transición energética podrían ser una opción a largo plazo, en este momento la urgencia radica en garantizar los derechos de los trabajadores y encontrar una salida a esta crisis que afecta a tantas personas.

Marisa Ramirez se formo trabajando en medios Argentinos como Perfil, La Nacion y La Voz, trabajo generando contenidos relevantes para Argentina en las secciones de tecnología y nuevas tendencias de consumo.