El sueño de poseer un automóvil propio se ha convertido en una carga insostenible para millones de personas en los Estados Unidos. En medio de un entorno económico desafiante, los préstamos automotrices se han vuelto una carga difícil de manejar, llegando a un punto en el que la crisis ya no es una posibilidad futura, sino una realidad tangible.
Durante el primer trimestre de 2025, la tasa de delincuencia en los préstamos de automóviles ha aumentado hasta un 7.9%, superando incluso los niveles registrados durante la crisis financiera de 2008. Estos datos, revelados por la Reserva Federal de Nueva York, resaltan una tensión financiera que afecta a los hogares en todo el país.
Adquirir un auto nuevo en los Estados Unidos implica un desembolso promedio cercano a los $50,000, mientras que para un vehículo usado, el precio promedio es alrededor de $25,565. Sin embargo, no se trata solo del costo inicial, ya que los intereses también han aumentado de manera alarmante. A mayo de 2025, las tasas de interés promedio para un auto nuevo superan el 11.38%, y para un usado alcanzan el 11.63%, convirtiendo los pagos mensuales en una carga difícil de asumir para miles de conductores.
Los préstamos de alto riesgo, otorgados a personas con bajo puntaje de crédito, muestran señales críticas. En enero, el 6.6% de estos deudores tuvieron más de 60 días de retraso, una cifra sin precedentes desde que se toman los registros. La falta de acceso a condiciones financieras justas está profundizando la desigualdad.
La deuda crece a la misma tasa que los precios, y los gastos colaterales también están contribuyendo al problema. Los costos de reparación y mantenimiento han aumentado un 33% desde 2020, mientras que el seguro de auto ha subido un 19% en el último año. Esto significa que incluso aquellos que logran pagar sus cuotas enfrentan otros pagos mensuales que enfatizan el presupuesto, convirtiendo al automóvil en una fuente de estrés financiero.
Entidades como Citigroup han planteado reservas para enfrentar posibles incumplimientos, y los bancos están endureciendo sus filtros para aprobar nuevos créditos, especialmente en el segmento de alto riesgo. Para los fabricantes, la situación también es preocupante, ya que si la demanda cae por temor al endeudamiento, la venta de autos nuevos podría colapsar.
Los expertos recomiendan analizar alternativas como refinanciar el préstamo actual, negociar con el prestamista o posponer la compra de un vehículo nuevo. También se sugiere trabajar para mejorar el puntaje de crédito para acceder a mejores tarifas. Aquellos que tienen una buena calificación obtienen intereses entre el 6.82% y 9.06%. La prevención en este contexto puede evitar graves consecuencias, como la pérdida del vehículo o el deterioro del historial de crédito.
En conclusión, la crisis en los préstamos automotrices refleja una profunda tensión en el poder adquisitivo de los hogares estadounidenses. La situación requiere una respuesta conjunta entre consumidores, entidades financieras y fabricantes para evitar que esta crisis se convierta en un símbolo de la fragilidad económica de toda una generación.

Marisa Ramirez se formo trabajando en medios Argentinos como Perfil, La Nacion y La Voz, trabajo generando contenidos relevantes para Argentina en las secciones de tecnología y nuevas tendencias de consumo.