Estalla la controversia sobre el proyecto de ley de inmigración del gobierno británico, que planea prohibir que los inmigrantes que lleguen en botes pequeños presenten solicitudes de asilo.
La ministra británica del Interior, Suella Braverman, ha asegurado este miércoles que “no infringe la ley”:
“No estamos infringiendo la ley. Y ningún representante del gobierno ha dicho que estamos infringiendo la ley. De hecho, hemos dejado muy claro que creemos que cumplimos con todas nuestras obligaciones internacionales… Ahora sí tenemos tomar medidas compasivas, pero necesarias y justas porque la gente se muere por llegar aquí, están violando nuestras leyes, están abusando de la generosidad del pueblo británico”.
En un tuit, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados denunció la ley británica y afirmó que, de aprobarse, “equivaldría a una prohibición de asilo” y sería una “clara violación de la Convención de Refugiados”.
Según los planes revelados por el primer ministro británico Rishi Sunak el martes, los inmigrantes “ilegales” que lleguen al Reino Unido en barco no tendrán la opción de buscar asilo en el país y serán detenidos.
El líder tory explicó que serán deportados “en cuestión de semanas, ya sea a su propio país, si es seguro, o a un tercer país seguro como Ruanda”.