
Una de las principales luchas que libran los manifestantes en Perú es contra el olvido. Desde hace más de un mes diferentes colectivos de las zonas más empobrecidas del país han salido a las calles para exigir la renuncia de Dina Boluarte a la presidencia y la convocatoria a elecciones, luego de que el expresidente Pedro Castillo fuera destituido por el Congreso, que torpedeó su tenencia desde el principio.
Hasta el momento, estas movilizaciones han dejado 54 personas muertas en medio de denuncias de excesos policiales, violación de derechos humanos y represión excesiva por parte de las fuerzas de seguridad.
Esta semana llegaron a Lima grupos de campesinos de los pueblos chanka, aymara, quechua y waris, dejando pueblos olvidados del sur y oriente peruano para sumarse a las protestas. En esa parte del país, donde se encuentran los departamentos más empobrecidos y excluidos, Castillo resultó ganador en las elecciones de 2021.
Entre las entidades que se han movilizado a Lima se encuentran personas de Cusco, Cajamarca, La Libertad, Amazonas, Arequipa, Moquegua, Puno, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Huánuco.

Algunos califican este movimiento popular como “inédito” en el país, ya que no hay liderazgos visibles ni partidos políticos hacer las llamadas
Así como durante la campaña electoral hubo indicios de racismo, estigmatización y criminalización contra Castillo y sus seguidores, esta vez no es diferente. Tanto los sectores políticos como los grandes medios de comunicación han dirigido sus cuestionamientos contra quienes se desplazaron a la capital para exigir ser escuchados.
“Terroristas, Senderistas e Indios”
Una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que estuvo en el país sudamericano la semana pasada presentó los resultados de su visita de observación e hizo referencia a la “fuerte estigmatización por factores étnicos, raciales y regionales” que encontró. Del mismo modo, se refirió al discurso de algunas autoridades que llaman a los manifestantes “terroristas”, “senderistas” e “indios”, recoge Ojo Público.
Este gobierno y ciertos grupos políticos tratan a sus propios ciudadanos como “indios”, “terroristas” y “senderistas”, algo que solo contribuye a la estigmatización y violencia institucional. Esto es parte de lo que coleccionas. @CIDH después de su visita. pic.twitter.com/rgxv1bgNAc
— Sigrid Bazán (@sigridbazan) 14 de enero de 2023
Una de estas expresiones proviene de Óscar Arriola Delgado, vocero oficial de la Policía Nacional del Perú (PNP), encargado de resguardar las protestas, según una publicación del Ministerio del Interior.
Arriola aseguró que en las marchas “hay personas vinculadas a Sendero Luminoso“, organización que supuestamente está financiando las movilizaciones y ataques contra algunos aeropuertos e infraestructura pública.
Aunque reconoció que “no todos son terroristas”, la población “debe saber que tiene a su lado a personas vinculadas a Sendero Luminoso”, dijo.
Estas expresiones de discriminación no sólo provienen de las instituciones estatales. La prensa y las redes sociales también se han encargado de difundirlas para deshumanizar a quienes han salido a la calle.

Un editorial de El Comercio condena los hechos aislados de violencia ocurridos en las manifestaciones, donde pequeños grupos han causado daños a bienes públicos, sedes de organismos del Estado, entre otros. Sin embargo, en el escrito abundan calificativos como “vándalos“, “energízanos“, “turbay se afirma que estos disturbios podrían extenderse aún más.
En los videos que circulan en las plataformas sociales también se han registrado muestras de racismo. En uno de los clips, un grupo de personas en Cusco llama a los manifestantes “indios“Y”cholosy les piden que “vuelvan a sus campos [granjas]”.
La “marcha por la paz” en Cusco, sacando su clasismo y racismo en su esplendor, atacando carros e insultando “indios, cholos, regresen a sus fincas” atacando sus vehículos pic.twitter.com/s1UdZKnb7z
— JaToD (@javiertduenas) 13 de enero de 2023
En otra sucesión de imágenes, una joven describe a los manifestantes como “indios, ladrones y delincuentes”, mientras varias voces a su alrededor gritan “fuera”.
¿Cuál es la cara de la protesta?
Los principales medios de comunicación han presentado una imagen distorsionada de quienes piden la clausura del Congreso y piden justicia ante la represión policial que ha causado principalmente la muerte de jóvenes.
Sin embargo, en las redes sociales hay imágenes que muestran los rostros y la forma de organización de estos grupos, que han decidido ir a Lima a expresar sus demandas históricas.
En uno de los clips, una abuela de una comunidad indígena dice que esta vez no se dejarán engañar, después de años de robos y saqueos contra esos sectores empobrecidos.
“Tanto tiempo que hemos sido olvidadosnadie ha preguntado por nosotros”, dice.
A lo largo de la historia del estado republicano nos asesinaron por pensar diferente, nos esclavizaron, se esmeraron en erradicar nuestros diferentes sistemas de convivencia, nuestra creencia en una vida en equilibrio con todos los seres. No tengan miedo somos la mayoría 🫂🤝🌱✊📢 pic.twitter.com/KfECkaK4Og
— Solischa Secca Noa (@SnSolischa) 15 de diciembre de 2022
En otro video, se ve a mujeres caminando con sus ponchos, sombreros, faldas y uniformes de trabajo; a los ronderos, que portan sus tradicionales fustas de cuero, ya los jóvenes. En sus manos portan carteles que dicen: “Congreso Corrupto” y “¡Viva el paro!”, mientras gritan “El pueblo unido jamás será derrotado”.
En un registro más, una mujer dice que se trasladó del distrito de Quiquijana al Cusco, separados por unos 70 kilómetros, y expresa que se siente indignada por la cantidad de muertos.
“Desde lejos hemos venido sólo para ser escuchados, dejando a nuestra familia“él añade.
Una anciana dice que en el distrito de Puquio, que forma parte del departamento de Ayacucho, hay pobreza y no hay agua. En el mismo video se ve a personas del departamento de Huancavelica, quienes viajan en bus a Lima.
¿De dónde viene el dinero?
Aunque la Policía apunta al presunto financiamiento de Sendero Luminoso, el diputado derechista Alejandro Cavero, de Avanza País, agregó en un artículo de opinión de El Comercio que los sectores más radicales obtenían recursos de la minería ilegal y el narcotráfico.
En sus explicaciones, Cavero fue más allá y culpó a financistas externos vinculados al “narcotráfico boliviano”, así como a cubanos, venezolanos y colombianos, según El Perfil.
A pesar de estas acusaciones sin pruebas, en las plataformas sociales varios usuarios han compartido cómo han logrado obtener los recursos para emprender un traslado desde los remotos departamentos del sur hasta la capital peruana.

En un video, una mujer afirma que es “por cuenta propia” y que nadie lo financia. “Nos vamos a hacer respetar, abandonando nuestras tierras y nuestros hijos. Por culpa del presidente estamos siendo pisoteados”, dice.
Otras imágenes muestran cómo las personas dan dinero voluntariamente a los manifestantes cuando salen de sus comunidades. Cada entrada se registra en un cuaderno.
Así, se ve cuando un comerciante dona un fardo de papel higiénico, uno de agua mineral y galletas. Otras pequeñas empresas también proporcionan mantas y suministros.
El lingüista y educador aymara Roger Gonzalo dice en un entrevista de Wayka que ha escuchado un “pregunta muy primariaque hacen los periodistas limeños sobre las fuentes de recursos para estas movilizaciones.
Gonzalo, quien pertenece a la comunidad Chatuma en Puno, niega que el dinero provenga del narcotráfico o la minería ilegal y explica que hay varias opciones.
Una de ellas es que quien se moviliza pague su propio boleto o que se realizan cobros para pagar transferencias de los comisarios que acudirán a las marchas.
En cuanto a la alimentación, dice que la puede cuidar el teniente gobernador, que es la autoridad del ayllu o comunidad de origen. El transporte lo brindan los dueños de los buses, quienes son aymaras.

“tenemos banco comunal. Y no olviden que quienes se fueron esta vez fueron en su mayoría mujeres, que son el motor de la economía familiar”.
En estas muestras de solidaridad también participan organizaciones sociales, movimientos populares y hasta universidades, que han publicado a través de sus redes sus ofertas para albergar gratuitamente a quienes protestan; solicitudes de intérpretes para los procesos judiciales de indígenas detenidos y números de cuentas bancarias para recibir donaciones.
Como ARMY somos conscientes de los hechos que atraviesa nuestro país en la actualidad, la represión desmedida que ha provocado la pérdida de nuestros hermanos nos ha llevado a solidarizarnos con el pedido de nuestros hermanos, que su voz sea escuchada⬇️ pic.twitter.com/C4f6YIzsWq
– inca kola #DinaAsesina (@babylapadula) 18 de enero de 2023
Un movimiento popular “sin precedentes”
En un artículo de J. Carlos Flores, publicado en La Patria, analiza lo que estaría detrás de la ‘Marcha de los Cuatro Suyos’, que tomó su nombre de las divisiones regionales de los Incas y de una movilización contra el expresidente Alberto Fujimori, que precipitó su salida del poder.
“Esta marcha no tiene cabeza visibleno es apoyado por ninguna institución, ha causado divisiones en la iglesia, no hay indicios de financiamiento externo”.
Además, se ha referido a la cohesión de distintos pueblos indígenas tras “las muertes provocadas por el Gobierno y la actuación abusiva de las fuerzas del orden”.

Para Flores, tampoco hay visibilidad de los partidos políticos ni de los sindicatos, a pesar de que también participan.
“Héctor Béjar ha calificado la actual movilización como la nacimiento de un poderoso movimiento social y económico que involucra a sectores económicos y está al margen de la izquierda”, concluye el autor.
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