
El gobierno de Nueva Zelanda ha declarado el estado de emergencia nacional después de que el huracán Gabrielle azotara North Isa, la zona más poblada del país. Miles de casas se han visto afectadas por las inundaciones y más de 225.000 personas se han quedado sin electricidad.
El primer ministro Chris Hipkins advirtió sobre la gravedad de la situación: “El ciclón Gabrielle es el evento meteorológico más grande que ha visto Nueva Zelanda en cien años. La gravedad y el alcance del daño que estamos viendo no se han experimentado en toda una generación. Esta mañana hemos declarado una emergencia nacional y es solo la tercera vez en la historia que esto sucede”.
Aunque no hay cifras concretas sobre el impacto de Gabrielle -que se compara con el que dejó el ciclón Bola en 1988-, el ministro de Manejo de Emergencias de Nueva Zelanda, Kieran McAnulty, dijo que alrededor de 2.500 personas han sido desplazadas por el desastre.
En el marco de la declaración de emergencia nacional, que se aplica a las regiones de Auckland, Northland, Tairāwhiti, Bay of Plenty, Waikato, Hawkes Bay y el distrito de Tararua, el Ejecutivo de Wellington ha ordenado el despliegue militar para las tareas de evacuación y rescate . North Island aún no se ha recuperado de las inundaciones de enero, en las que murieron varias personas.
“Hasta ahora se han desplegado 200 fuerzas de defensa y hay más esperando”precisó Hipkins, quien insistió en que la prioridad es la seguridad de las personas y el restablecimiento de las comunicaciones en varios pueblos de la Isla Norte que se encuentran aislados.
Uno de los rescates más riesgosos llevado a cabo por la Armada fue el realizado anoche para alcanzar a una persona a bordo de un catamarán en medio de la poderosa tormenta y las gigantescas olas que azotaron Whangarēi, en el noreste del país, según un comunicado de hoy de esta institución castrense.