Tras la salida de Steve Jobs, Apple enfrentó tiempos difíciles que la llevaron al borde de la bancarrota. Sin embargo, con el regreso de su legendario fundador, la empresa renació de sus cenizas y se convirtió en una de las más importantes del mundo gracias a su liderazgo y alianzas estratégicas.
Durante su segundo mandato en Apple, Jobs lideró el lanzamiento de innovadores productos como el iPod, el iPhone y el iPad, que se convirtieron en éxitos de ventas. Sin embargo, tras su fallecimiento en 2011, la compañía presentó el iPhone 5c, considerado por muchos como uno de sus mayores fracasos.
El iPhone 5c era un teléfono “económico” con un diseño de plástico en colores brillantes, en contraste con sus predecesores metálicos. A pesar de sus especificaciones decentes, como su pantalla de 4 pulgadas, su procesador A6 y su cámara de 8 MP, el público prefirió el iPhone 5s por características como el Touch ID, un procesador más potente y una cámara mejorada.
Aunque no hay cifras exactas, se estima que se vendieron entre 20 y 25 millones de unidades del iPhone 5c, muy por debajo de sus antecesores. Algunos consideran este modelo como el primer fracaso comercial de Apple tras la era Jobs. Sin embargo, hay teorías que sugieren que su lanzamiento fue parte de una estrategia para posicionar al iPhone 5s como la opción preferida, a pesar de su mayor precio.
En definitiva, el iPhone 5c pasó a la historia como un intento fallido de Apple por ofrecer un teléfono más asequible, pero que no logró captar la atención del público como esperaban.

Marisa Ramirez se formo trabajando en medios Argentinos como Perfil, La Nacion y La Voz, trabajo generando contenidos relevantes para Argentina en las secciones de tecnología y nuevas tendencias de consumo.