
Las imágenes que llegan de la comisión parlamentaria que prepara la polémica reforma de pensiones promovidos por el Gobierno francés hablan por sí mismos. Es sin duda un asunto arduo y complejo que en estos momentos tiene en vilo al país.
El proyecto de ley retrasa la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años, y ha visto unas 7.000 enmiendas presentadas, 6.000 de ellas procedentes de la izquierda. El proyecto también pretende adelantar a 2027 la ampliación a 43 años —actualmente son 42— del periodo de cotización necesario para cobrar una pensión completa.
Para este martes se esperan nuevas e importantes movilizaciones y huelgas liderado por los sindicatos, que afectará principalmente al transporte público. Según fuentes sindicales, se cancelarán hasta el 20 por ciento de los vuelos desde el aeropuerto de París-Orly, el metro de la capital funcionará al 50 por ciento o incluso al 25y con trenes de larga distancia los porcentajes serán similares.
Macron, inamovible
Desde el Elíseo se insiste en que el retraso hasta los 64 años no es negociable, pese a la pelea callejera que presentan los sindicatos. Esperan juntar más de un millón de personas en esta nueva movilización, que contará con alrededor de 240 marchas organizadas en todo el país. Las cifras son muy similares a las de la primera movilización, el 19 de enero.
Para tratar de evitar alteraciones del orden público, el Ministro del Interior, Gerardo Darmaninya ha anunciado que se desplegarán 4.000 policías y gendarmes en París y 11.000 en total en toda Francia, lo que supone 1.000 más que en la protesta del día 19.
Pero poco parece intimidar ahora mismo a los sindicatos, que prometen no bajar la guardia para destrozar el gran proyecto de la segunda legislatura. emmanuel macronpresente de hecho en el programa electoral con el que fue elegido presidente.