Natalia Abu Jarad tiene 26 años, es profesora de ciencias y vive en el centro de Gaza. Una semana después del ataque de Hamás contra Israel, el 7 de octubre, el ejército israelí arrojó panfletos sobre su barrio advirtiendo a sus habitantes que debían emigrar al sur de la Franja porque la zona iba a ser bombardeada. Junto con su padre, que se había refugiado en su casa, empezó a huir. Una vecina que pasó por su calle días después le dijo que el edificio donde vivía está en ruinas.
Ella, al menos, pudo hacer el trayecto en coche porque, debido a las explosiones, la carretera quedó destruida y ahora tiene que recorrer buena parte del trayecto a pie, sorteando tanques, puestos de control y socavones. Después de semanas de angustia, sin comida, electricidad ni medicinas, finalmente logró salir de la Franja. La madre de Natalia era española y, por tanto, ella y su marido fueron incluidos en la lista de hispanopalestinos cuya evacuación negoció el Ministerio de Asuntos Exteriores con Israel y Egipto. Ambos aterrizaron a las seis de la tarde de este jueves en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) en un Airbus 330 del Ejército del Aire que acudió a recogerles a El Cairo. Como todos sus compañeros, Natalia siente una mezcla de alivio, gratitud y tristeza. Finalmente está a salvo, pero atrás ha dejado a parte de su familia y a los alumnos a los que enseñaba, muchos de los cuales han fallecido.
Los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, José…

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