
La jornada laboral de Sergio Padilla se extendía de nueve de la mañana a nueve de la noche. Doce horas diarias que, en los picos de trabajo, podían prolongarse hasta la una de la madrugada.
Algo que se normalizó por completo, ya que todos sus compañeros de la consultora Price, en Madrid, estaban en la misma situación. Cada uno de los departamentos sufrió jornadas maratonianas.
Después del trabajo, Padilla apenas tenía tiempo libre. Llegaba a casa, dormía poco y se preparaba para volver a la oficina. Asegura que durante los dos años que estuvo trabajando en la empresa estuvo “amargado”, su estado de ánimo cambió y apenas tuvo vida social.
A principios de 2020, decidió dejar su trabajo voluntariamente porque sintió que no podía más.
La Inspección de Trabajo se ha centrado ahora en las conocidas como las “Big Four”, las grandes consultorías de España. Un allanamiento en noviembre en las sedes de Deloitte, PwC, EY y KPMG, inició una macroinspección que aún continúa, según han confirmado a Euronews fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
El organismo que depende del Ministerio que dirige Yolanda Díaz, lleva desde 2019 comprobando el control de horarios al que están sujetas todas las empresas españolas.
Su objetivo es encontrar pruebas de que las horas de los trabajadores son mucho más largas de lo que aparece en los registros.
El trabajo se convierte en el 80% de tu vida
Cuando le dijeron a Enrique Martín que lo habían contratado como analista en la sede valenciana de Deloitte, supo de inmediato que tendría que trabajar al máximo.
“Sabía que postulaba a un puesto con mucha proyección y mucho dinamismo, pero estaba seguro de que tendría que esforzarme mucho. La consultoría tiene fama de tener que trabajar mucho”, sostiene.
Como en el caso de Sergio, para Enrique también era normal trabajar horas extras y ampliar su jornada laboral a 12 horas diarias. Estuvo trabajando para la empresa durante nueve meses, de 2020 a 2021, hasta que terminó su contrato.
“Mi vida era solo trabajo, luego terminé acostumbrándome. No me di cuenta, pero de lunes a jueves el 80% del tiempo estaba en la oficina”, cuenta.
Las cuatro grandes consultoras presumen de dedicación y compromiso con sus clientes. Eso se traduce en horas de trabajo para sus empleados con picos de 80 horas semanales.
Fuentes del Ministerio de Trabajo aseguran que se trata de un caso muy peculiar porque es la primera vez que se investiga a los Big Four. No ha habido precedentes en España. En este momento están revisando toda la situación contractual para verificar que todo esté en orden, las disposiciones de las cuotas y pagos de la seguridad social, etc.
Jornadas maratonianas y ventajas extraordinarias
El hartazgo en el sector lo provocó hace unos meses la patronal, según Raúl de la Torre, portavoz de Comisiones Obreras, uno de los sindicatos más importantes de España.
“Hace unos meses quiso incluir en el convenio que teníamos que trabajar hasta 12 horas diarias de lunes a sábado, sin ningún tipo de compensación adicional. Lanzamos una campaña en redes sociales que provocó el primer paro del sector”, cuenta.
Esto llamó la atención de la Inspección de Trabajo. “Ha sido una actuación de oficio, no se ha presentado denuncia. Los inspectores detectan prácticas que consideran que pueden estar fuera de la ley laboral, a través de la prensa o redes sociales, y actúan”, sostienen desde el Ministerio de Trabajo.
Para de la Torre, las condiciones laborales solo han empeorado desde 2008, mientras que las empresas registran ganancias récord. En 2021 facturaron 2.500 millones de euros durante el ejercicio, según cifras que recoge el diario Expansión.
“No se respeta la duración máxima de la jornada, no respetan el descanso que establece la legislación y cada día pagan peor. Tenemos copias de los contratos del sector y hay gente que trabaja en Madrid que gana 14.000 euros al año”, dice el portavoz de Comisiones Obreras.
El sindicato está preocupado por los planes de igualdad que están negociando con la empresa y se preguntan de qué sirve comprometerse a aplicar una serie de medidas de conciliación cuando los empleados no tienen más remedio que trabajar doce, catorce o incluso dieciséis horas al día. “Así es imposible conciliar”, zanja de la Torre.