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La venta de autos eléctricos bate récords en Colombia, pero la infraestructura para cargarlos y repararlos se queda atrás

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El crecimiento de los vehículos eléctricos en Colombia es una realidad cada vez más evidente, con cifras récord de ventas y una proyección de liderazgo regional en movilidad cero y bajas emisiones. Sin embargo, este avance se ve limitado por la infraestructura deficiente en cuanto a puntos de recarga, con un cargador público por cada 33 vehículos eléctricos, muy por debajo del promedio mundial.

La falta de transparencia en los datos y la ausencia de estándares técnicos para los conectores también son obstáculos en el camino hacia una movilidad verde en el país. A pesar de los ambiciosos objetivos establecidos por la cartera energética, como la instalación de unos 19.386 cargadores públicos para 2030, el desafío financiero es enorme y se requiere una importante inversión tanto del sector privado como del Estado.

Además, la cadena de valor de la movilidad eléctrica en Colombia enfrenta otros desafíos, como la falta de talleres y mano de obra cualificada para reparar vehículos eléctricos e híbridos. Solo alrededor del 15% de los talleres certificados en el país tienen la capacitación necesaria para atender estos vehículos, lo que evidencia la necesidad de formación y alianzas con institutos de formación por parte de las marcas.

A pesar de estos obstáculos, la demanda de vehículos eléctricos sigue creciendo, con un aumento en el número de asegurados en el país. Las aseguradoras están adaptando sus servicios y ofreciendo coberturas específicas para estos vehículos, pero queda claro que todavía hay un largo camino por recorrer para lograr una movilidad eléctrica sostenible en Colombia. El Ministerio de Vivienda ha comenzado a regular la infraestructura de carga en los edificios para vehículos eléctricos en Colombia. Sin embargo, aún existen barreras técnicas y administrativas que dificultan la instalación de cargadores en zonas residenciales, según expertos del sector.

Según el ingeniero Rueda, instalar un cargador en una residencia no es tan sencillo como conectar un electrodoméstico. Requiere de instalación, obra civil y es un proceso mucho más complejo. Esto presenta un desafío para personas como Velásquez, cuyo edificio carece de la infraestructura necesaria para instalar cargadores. A pesar de adaptar un tomacorriente de 110 voltios en su departamento, el proceso de carga es lento y puede durar hasta 17 horas cuando la batería está completamente descargada.

BBVA Research señala que el apetito por los vehículos eléctricos aumentará en 2026 debido al impulso de los incentivos fiscales, la ampliación de la red de recarga, la caída de precios de los modelos eléctricos y la mejora de los salarios reales. Sin embargo, Chaves de Andemos advierte sobre riesgos en la estabilidad de las políticas fiscales y arancelarias, así como de los incentivos gubernamentales.

El actual Gobierno colombiano ha implementado medidas que podrían afectar la adopción de vehículos eléctricos, como el aumento del arancel a los coches híbridos de países sin acuerdo de libre comercio, la no renovación del incentivo del IVA para pequeños transportistas y el sobrecoste en la matriculación de vehículos de carga.

En resumen, el éxito de la movilidad eléctrica en Colombia dependerá en gran medida de la colaboración público-privada y de la resolución de las barreras técnicas y administrativas que dificultan la instalación de cargadores en zonas residenciales. A pesar de los desafíos, el país se encamina hacia un futuro más sostenible y con menor impacto ambiental en el transporte.