“Que te jodan, Palestina”. Las pintadas aparecen en varias paredes del barrio Mishor Hagefen de Ofakim 22 días después de que Hamás provocara la muerte de 53 vecinos de esta localidad de unos 30.000 habitantes. El odio y la indignación siguen concentrados y la actividad en las calles se percibe a media velocidad pese a que el Gobierno israelí, a diferencia de otros lugares atacados, no ha ordenado su evacuación. “Necesitamos más armas, más seguridad”, se queja Nadav Wakni, de 22 años, empleado de un restaurante de comida rápida mexicana que afirma haber escapado por poco del tiroteo. Su petición cuenta con el asentimiento de varios de sus vecinos. A pocos metros de donde el joven muestra los impactos de aquellas balas de las que escapó, en la pared de una casa, se ha levantado un pequeño altar con velas, una gorra policial, un peluche y una lona con una foto. Es la del agente Ronnie Abohern, uno de los que dio su vida en defensa de la ciudad.
En el cielo sobrevuelan y son constantemente visibles los aviones que bombardean incesantemente la vecina Gaza, cuyas detonaciones se convierten por momentos en la banda sonora de Ofakim. La localidad, en el sur de Israel, se encuentra a 25 kilómetros en línea recta del enclave palestino, donde ya han muerto más de 8.000 personas en represalia por el ataque de Hamás. Ofakim es el punto más alejado de la Franja de los treinta lugares donde los fundamentalistas lograron atacar ese día…

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