Argentina

Opinión | Canje de deuda: urgencias financieras y especulación política

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Sergio Massa esquivó otro iceberg. Liquidó los vencimientos de la deuda en pesos al menos hasta junio. Apeló a un clásico en Argentina de crisis permanente y emergencia: un canje de bonos, en condiciones muy onerosas, para diferir esas obligaciones al próximo gobierno.

La operación implica títulos por 7,5 billones de pesos (a paridad blue, más de 20.000 millones de dólares) concentrados en cuatro meses. Es el 41% de los 18 billones con vencimiento previsto para este año. Esta deuda del Tesoro más los casi 11 billones del Banco Central en Leliq esconden los monumentales déficits acumulados en los últimos años.

Massa necesitará nuevos intercambios, lidiar con la amenaza del balón de Leliq, superar la extrema sequía de reservas y evitar otro megaproblema. Está obsesionado con la relajación pendiente de las metas con el FMI, ya inalcanzables. Un acuerdo más realista no será el cielo, pero fuera de ese paraguas solo espera el infierno un default, que consumiría cualquier pizca de credibilidad. Explosión garantizada.

El Fondo, y la Casa Blanca detrás de él, no quieren desencadenar la caída de Argentina como en 2001. El organismo audita, negocia y al final termina corriendo el arco de demandas. Asume el “plan para llegar” de Massa como un mal menor. Otra discusión vendrá con el próximo gobierno.

El FMI pide mantener el ajuste fiscal. La profundización del déficit en los dos primeros meses encendió las alarmas. Ahí está la diferencia…

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