
Los terremotos en Siria y Turquía destruyeron hogares y cambiaron la vida de decenas de miles de personas para siempre. A la tragedia de perder seres queridos se suma la dificultad de la vida cotidiana. En Siria, esto se ve exacerbado por la situación militar.
Fátima Sator, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), nos habla de la situación en Siria, un país desgarrado por la guerra y los desastres naturales:
“Estamos hablando de la población de Siria, que ya ha atravesado 12 años de conflicto. Para describir esta situación, incluso las palabras ‘catástrofe’ y ‘desastre’ no son suficientes. Cuando hablo con colegas sobre el terreno, no pueden encuentre palabras para expresar todo el sufrimiento, la destrucción y las pérdidas que ahora estamos viendo en Siria, principalmente porque esto se suma a doce años de conflicto. Además, hace solo unas semanas hubo covid, una epidemia de cólera, y luego también la crisis económica. Es una población que tiene una cadena de crisis, una crisis tras otra, y eso agrava aún más la situación, de hecho es una población que ya era extremadamente vulnerable”..
falta de psicólogos
No hay suficientes psicólogos en la zona del desastre. Se ha demostrado que cuanto antes comiencen a trabajar con las personas afectadas, es más probable que puedan ayudarlas a superar el trauma.
“El choque psicológico es totalmente indescriptible para los niños, las madres, los padres, los hermanos, las hermanas que han perdido a sus familias. Una vez más, estamos hablando de una población que ya era extremadamente vulnerable, no solo directamente en términos de dos toneladas de alimentos que ya faltaban, si no más. Entonces el shock psicológico es enorme. También está el tema de los desaparecidos en Siria, que ya estaba allí antes de este terremoto. Un tema muy importante en el que muchas de estas personas a veces no tienen idea de lo que pasó con sus familiares. ¿Están vivos? (…) Agrega aún más sufrimiento a una situación que ya es muy, muy grave”.explica Fátima Sator, portavoz del CICR.
Reconstrucción rápida y de calidad
Se deben restaurar los bienes y medios de subsistencia perdidos, y se deben tomar medidas rápidas y efectivas para sostener el crecimiento económico y, sobre todo, medidas para aliviar el sufrimiento de las personas y comunidades afectadas por la tragedia. Para cada país este proceso es único, pero algunos problemas son comunes a la mayoría, y su comprensión es necesaria para paliar la situación en las zonas afectadas lo antes posible.
La rapidez y calidad de la reconstrucción es muy importante. Si los esfuerzos de reconstrucción son lentos, las dificultades económicas y las privaciones se profundizarán y durarán más. La calidad también importa. Las viviendas y la infraestructura deben reconstruirse con estándares de seguridad más altos para reducir el riesgo de futuros desastres. También ayuda a aliviar los temores y el trauma de los sobrevivientes a medida que se reincorporan a la vida social y económica.
Nunca se recupera por completo todo lo que se perdió, ni las comunidades vuelven a la vida como antes. A menudo, se establece una “nueva normalidad”, ya que la sociedad y la economía han cambiado para siempre.