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¿Qué países latinoamericanos son más eficientes en el gasto público y qué se puede hacer para mejorarlo?

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Bogotá— Chile mantiene su lugar como el país latinoamericano con mayor eficiencia técnica del gasto público, mientras que regiones como Centroamérica presentan desafíos en términos de ineficiencias en la nómina, dado que Los salarios en el sector público son mucho más altos en promedio en comparación con los del sector privado.le explicaron Línea Bloomberg expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

A pregunta de Bloomberg Línea, el BID respondió que los países de América Latina y el Caribe tienen ineficiencias técnicas que oscilan entre el 1,8% y el 7,2% del PIB o entre el 7% y el 25% del gasto público totalbasándose en los últimos datos disponibles.

En general, consideran que la eficiencia asignativa es un desafío para toda la región, especialmente en términos de pensiones, gasto subnacional y calidad del capital humano.

“En términos de eficiencia técnica (sin tener en cuenta las ineficiencias asignativas), Chile es el país que tiene menor ineficiencia en el gasto en compras, transferencias y nómina. Además, según los datos existentes, es uno de los pocos países con una eficiencia asignativa relativamente buena”, respondieron en una entrevista escrita.

En los países andinos, en general, es evidente el desafío de los altos gastos en las compras públicas de bienes e infraestructura.

En América Latina hay varias áreas con desafíos en términos de eficiencia, tanto técnica (hacer más con menos recursos) como de asignación (distribución de acuerdo con las prioridades gubernamentales) del gasto público. Si los países de la región no analizan la posibilidad de llevar a cabo reformas, seguirán sufriendo problemas fiscales: déficits, aumento de la deuda, insolvencia y, finalmente, la posibilidad de default. Por otro lado, con una gran ineficiencia asignativa, el desafío del crecimiento de los países puede ser más difícil de lograr, complicando aún más la sostenibilidad fiscal y, de esta manera, el problema de la pobreza y la desigualdad.

BID

Estos desafíos han persistido desde la última publicación del BID sobre la ineficiencia del gasto público en América Latina y el Caribe en 2018, por lo que “Se requieren reformas estructurales, modificando las instituciones presupuestarias y fiscales”.

Los últimos datos disponibles muestran que la ineficiencia potencial del gasto público en relación con el PIB es mayor en Argentina (7,2%), seguido de El Salvador (6,5%), bolivia (6,3%) Nicaragua (5%) Colombia (4,8%), México (4.75) y Costa Rica (4,7%).

A continuación es Honduras (4,6%), Paraguay (3,9%), Brasil (3,9%), República Dominicana (3,8%), Panamá (3,8%), Uruguay (3,7%), Guatemala (2,7%), Perú (2,5%) y Chile (1,8%), siendo el más eficiente.

El panorama del gasto público en LatAm y cuán eficientes somos

Gasto del gobierno central en América Latina y el Caribe pasó del 17,7% en 2000 al 24,1% como porcentaje del PIB después de veinte años, lo que se explica especialmente por las transferencias realizadas en las últimas décadas a áreas como salud, educación y protección social, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

José Andrés Rueda, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de América, explica a Bloomberg Línea que en el caso de países como Colombia el gasto público alcanza el 35% del PIB; en Brasil con el 32,2%; en México llega al 21%; y en Panamá con un 19,3%, citando cifras del Banco Mundial.

Señaló que es un rango amplio en comparación con otras economías como Suiza, donde llega al 19,9%.

Aunque en otros países europeos como Francia alcanza el 49,9%, en Suecia es el 33% y en Dinamarca es el 37,8%.

“Los gobiernos deben gastar porque Están ahí para proporcionar los bienes públicos que las sociedades necesitan.“, pero “Hay mucho margen de mejora en el tema del gasto público en América Latina”consideró.

A pesar del aumento del gasto público, especialmente durante el período de la crisis sanitaria del Covid-19, América Latina y el Caribe enfrentan el desafío de administrar estos fondos de manera más eficiente, en la medida que La región ha desperdiciado alrededor de 220 mil millones de dólares o el equivalente al 4,4% del Producto Interno Bruto (PIB)según los últimos datos disponibles del BID.

Para dar una dimensión, en el caso de las compras públicas, la región desperdicia más del 20%, mientras que la Unión Europea desperdicia un 10% en promedio.

Según el BID, en el caso de las transferencias sociales, los países latinoamericanos redistribuyen ocho veces menos que los países de la Unión Europea.

Al mismo tiempo, si bien las transferencias y los impuestos directos reducen la desigualdad en América Latina y el Caribe en un 5%, En los países avanzados lo reducen alrededor del 40%.

Para afrontar esta situación, añade José Andrés Rueda, la propuesta de la OCDE “es alinear planes de mediano y largo plazo, establecer evaluaciones de actuación, mejorar la ejecución presupuestaria y contar con auditorías mejoradas. Todo ello para mejorar y reorientar ese gasto público para que ser eficaz en la calidad de vida de las personas. Los gobiernos deben centrarse en un gasto que pueda promover el crecimiento de sus países y generar mayor bienestar”.

El impacto sobre la ineficiencia del gasto público en América Latina y el Caribe

Según distintas fuentes consultadas por Bloomberg Línea, sólo la reducción de despilfarros e ineficiencias no parece tener un impacto significativo en la macroeconomía, ya que Debemos invertir mejor y más eficientemente.

Este sigue siendo uno de los mayores temas pendientes en América Latina, ya que un alto nivel de ineficiencia por parte del sector público reduce la confianza de la gente en el Gobierno, advierten especialistas.

“Una señal de que el gasto público no es eficiente es si se está asignando a áreas en las que puede haber sustitución del gasto privado” o a sectores en los que “Puede haber competencia de empresas privadas”dijo en una entrevista con Línea Bloomberg el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, David Pérez-Reyna, quien considera que los más eficientes en la distribución de estos fondos en la actualidad son efectivamente Chile, junto con Uruguay y Panamá.

Para el académico, “una gran ventaja de hacer más eficiente el gasto público es que se puede hacer más sin tener que aumentar impuestos o recortar gasto en otros lados. Una forma de hacerlo podría ser centrar el gasto donde no haya una sustitución obvia del gasto privado.”.

“Un ejemplo de situación contraria sería, por ejemplo, utilizar el gasto público para instalar una fábrica de cerveza. No hay razón para pensar que el sector privado no pueda hacerlo. Detener ese tipo de gastos puede ser bueno en aras de la eficiencia”, comentó.

Para lograr una mayor eficiencia del gasto se podrían promover mejoras en las transferencias sociales, las compras públicas y las políticas de recursos humanos.

La adopción de herramientas digitales también puede contribuir a estas mejoras al facilitar el acceso a los servicios públicos y promover la inclusión.

Reducir los costos de transacción asociados a los trámites públicos no sólo ayuda a reducir costos, también hace que el gobierno en general sea más accesible, beneficiando particularmente a los segmentos más remotos y desfavorecidos de la sociedad que tienen dificultades para acceder a estos servicios, según diferentes fuentes consultadas por Línea Bloomberg.

Los principales signos de ineficiencia en el gasto público son: se evidencian grandes filtraciones en compras, nómina del sector público y transferencias. Y en segundo lugar, hay evidencia de una mala asignación de recursos que podrían usarse de manera diferente y generar un mayor crecimiento económico.

BID

¿Qué más se puede hacer mejor respecto de la eficiencia del gasto público?

Desde el BID indicaron que los países de la región podrían considerar un presupuesto prioritario, es decir, “contemplar dos o tres prioridades de la naciónbasado en un modelo causal y evidencia, cuyo progreso se puede medir año tras año”.

Para lograr eficiencia tanto técnica como asignativa, también sugieren acompañar las reformas con revisiones “inteligentes” del gasto público, así como con de marcos de gasto de mediano plazo que tienen un nivel de desarrollo que hoy no existe en la región.

En este sentido, “es aconsejable que los gobiernos nacionales tengan órganos que se ocupen de estos temas de gasto y que, además, tener la capacidad de establecer estándares y coordinar gastos. Por lo tanto, una opción es la creación o modificación de unidades de calidad del gasto público que concentren, coordinen y busquen reducir las ineficiencias técnicas y asignativas”, subrayaron los especialistas de esa entidad.

Otra alternativa que proponen para abordar el desafío de los gastos de corto plazo en algunos países es considerar formar un consejo independiente de eficiencia del gastointegrado por técnicos, académicos y formuladores de políticas independientes, que pueden generar análisis de estos problemas, proponer soluciones, evaluar programas y pueden servir como observadores respecto de la forma en que gastan los gobiernos.

En definitiva, agrega, “el análisis de cada país sobre la relevancia de un cambio institucional puede garantizar que el gasto público no afecte prácticas que no han sido rentables en el pasado en los países de América Latina y el Caribe”.

La tecnología al servicio del gasto público

Según un informe reciente del Banco Mundial, el uso de redes y herramientas digitales puede ayudar a reducir el enorme porcentaje del PIB (hasta un 4%) desperdiciado en ineficiencias relacionadas con el gasto público.

Estos “ahorros” pueden reorientarse hacia inversiones sociales o relacionadas con el crecimiento, según el documento.

Según esa organización, “las soluciones digitales para la gestión de las finanzas públicas ayudan a los gobiernos subnacionales, en los que Las capacidades de gestión suelen ser menores.. “La digitalización de la recaudación de impuestos puede aumentar los ingresos públicos al reducir el 6% del PIB que se estima que se pierde por evasión”.

Por otro lado, gracias a las soluciones tecnológicas, La prestación digital de servicios públicos es más barata y más rápida, lo que elimina las fuentes de corrupción.

Esto es relevante en la medida en que un tercio de los latinoamericanos pagó un soborno para acceder a un servicio público transaccional, según cifras del Banco Mundial.

Por tanto, dice esa organización, la prestación digital de servicios públicos “puede ampliar el alcance del Gobierno y, al reducir las interacciones entre funcionarios y ciudadanos, reduce las oportunidades de soborno y corrupción”.



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