El presidente francés, Emmanuel Macron, comienza el día repasando la reconstrucción de la catedral de Notre Dame, que se espera que vuelva a abrir sus puertas a finales de 2024.
Pero este viernes, cuando se cumplen 4 años del incendio que arrasó con este icónico símbolo, no es el gran tema de la agenda, sino la decisión del Consejo Constitucional, que podría derribar la reforma del sistema de pensiones. Este es el proyecto insignia del presidente que pretende elevar la edad de jubilación de 62 a 64 años.
La ciudadanía lleva meses saliendo a la calle contra esta reforma, realizando un total de 12 manifestaciones. En marzo, Macron no obtuvo la mayoría suficiente en la Asamblea Nacional para sacarla adelante, por lo que optó por el decreto y pidió al primer ministro que activara el artículo 49.3 de la Constitución, que permite aprobar una ley sin votación.
Ahora, el Consejo Constitucional tiene que decidir si aprueba, total o parcialmente, o no, la reforma del sistema de pensiones. Los sindicatos franceses esperan que el organismo censure total o parcialmente la controvertida reforma, pero prometen mantener la “combatividad” social en cualquier caso.