Argentina

Opinión | Cristina, Alberto y Massa se devalúan a la velocidad del peso

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El capital político de la coalición kirchnerista se devalúa a la velocidad del peso.

El liderazgo vertical se rompió. La institución presidencial se autodestruyó. Y el superministro se gasta su crédito tapando agujeros, como el fontanero en el Titanic, según la metáfora impía que él mismo concibió.

Se secó la saliva que unía a los tres referentes de la alianza. Entre ellos proliferan desconfianzas, disputas y tropiezos. El fracaso alimenta el conflicto.

Cristina tuvo que enterrar la utopía hegemónica.

La inflación autogenerada por el expansionismo del gasto horadó su base electoral más firme. Solo en febrero, la inflación de alimentos superó el 10% en el Conurbano bonaerense.

Perdió el dominio entre los jóvenes. Cuatro de cada 10 votantes no recuerdan el paraíso pasado que ella describe. En cambio, están exasperados por la falta de un futuro.

Máximo no estuvo a la altura de hacerse cargo del proyecto dinástico. Es uno de los políticos con peor imagen. La Cámpora se convirtió en una élite de burócratas más entusiasmados con los beneficios del presupuesto público que con una epopeya convocatoria.

El vicio no pudo desenredar la madeja judicial. Sin argumentos legales para refutar las pruebas en su contra, quedó atrapada en la rueda de hámster de una narrativa política de negación. Una teoría de la conspiración improbable, excepto entre los feligreses que no se permiten dudas.

Esta dinámica acentúa su alejamiento de las urgencias reales de los ciudadanos. El…

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