Por primera vez en la historia, las mujeres están representadas en todos los parlamentos del mundo, según la Unión Interparlamentaria (UIP).
Él último informe de la organización con sede en Ginebra (basada en datos de 47 países que celebraron elecciones el año pasado) muestra que el mundo siguió reduciendo el dominio masculino en los órganos representativos, en comparación con 2020.
Ese año, la representación y diversidad entre los legisladores también alcanzó niveles récord, en muchos lugares.
En los Estados Unidos, 263 mujeres de color se postularon en las elecciones intermedias, un aumento adicional con respecto a las cifras récord alcanzadas en 2018, aunque la cantidad de mujeres que se postulan para el Congreso está por debajo del pico alcanzado en 2020.
Mientras, en Francia, el 5,8% del total de candidatos a la nueva Asamblea Nacional procedían de minorías, un récord para el país europeo.
La diversidad llegó en forma de identidad de género y sexualidad: en Colombia, la representación LGBTQ+ se triplicó en el Congreso, de dos a seis miembros.
En general, en los 47 países que celebraron elecciones el año pasado, las mujeres ocuparon una media del 25,8 % de los escaños disponibles, un 2,3 % más que la última vez que se celebraron elecciones en esos países.
¿Cómo se logró este resultado?
Según la UIP, un factor decisivo en el crecimiento de la representación parlamentaria femenina fueron las cuotas legisladas que exigen un número mínimo de candidatas. En países con cuotas legislativas y voluntarias, el 30,9% de las mujeres fueron elegidas al parlamento, en comparación con el 21,2% en países sin cuota.
Pero también influyeron otros factores.
Estos fueron: la creciente influencia de las cuestiones de género, una mayor conciencia sobre la discriminación y la violencia de género, junto con una mayor atención a las políticas sensibles al género y favorables a la familia debido a la COVID.
En Europa, la representación femenina se estanca
Si bien varios países han visto avances significativos en la representación femenina (incluida Australia, que registró un récord del 56,6 % de escaños ganados por mujeres en el Senado), no se puede decir lo mismo de Europa, donde el crecimiento se ha estancado.
En los quince países europeos que celebraron elecciones parlamentarias el año pasado no hubo grandes cambios en la representación femenina, que se mantuvo en el 31%.
Datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género muestran que la representación parlamentaria de las mujeres se ha estancado entre un 30 y un 33 % desde mediados de 2017.
Según la agencia, creada para ayudar a los estados miembros de la UE a promover la igualdad de género, la representación parlamentaria de las mujeres en los 27 estados miembros del bloque se situó en un promedio de 32,6% a fines de 2022, menos del 33% registrado en el inicio del año.
La paridad de género sigue siendo un objetivo difícil de alcanzar
Aunque el crecimiento de la representación parlamentaria femenina ha sido un fenómeno mundial, solo unos pocos países están más cerca de lograr el próximo objetivo: la paridad de género.
Solo seis países en el mundo tienen actualmente tantas mujeres en el parlamento (ya sea en su cámara baja o única) como hombres, al 1 de enero de 2023.
Estos países son Nueva Zelanda (que ingresó a la lista el año pasado y donde las mujeres ocupan 60 de 120 escaños), Cuba (313 de 586 escaños), México (250 de 500 escaños), Nicaragua (47 de 91 escaños), Ruanda (49 de 586 escaños), de 80 escaños) y los Emiratos Árabes Unidos (20 de 40 escaños).
Los libaneses votaron por un nuevo parlamento el año pasado en un contexto de crisis económica. Las mujeres ocupan 8 de los 128 escaños del país.
En Ruanda (el país con la representación femenina más alta del mundo) las mujeres ocupan más del 60 % de los escaños parlamentarios en la cámara baja, pero solo el 34,6 % en la cámara alta.
A nivel mundial, Ruanda es un caso atípico: fue el genocidio de 1994 contra los tutsi lo que allanó el camino para la paridad de género en el país. Después del genocidio, muchos hombres murieron o huyeron del país y las mujeres tomaron la iniciativa en la reconstrucción de la nación devastada.
Al ritmo actual, el resto del mundo podría tardar 80 años en ponerse al día, según el Secretario General de la UIP, martin chungong.
“Actualmente, uno de los principales obstáculos es el clima de sexismo, acoso y violencia contra las mujeres que estamos presenciando en todo el mundo”, dijo Chungong, citada por Naciones Unidas.
“Es un fenómeno generalizado en todo el mundo y no es endémico de ninguna región en particular. Y podemos estimar que está afectando la participación de las mujeres en la vida política”.